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Cultiva tu constancia como una forma de vida

by Redacción
constancia

Seguramente con la pasada entrada del nuevo año hiciste, como todos, una larga lista de propósitos. Si sigues motivada y los estás cumpliendo o de camino a ello, te felicitamos y te animamos a seguir así. Pero, si ya a estas alturas del año has dejado abandonados tus objetivos, es posible que te haga falta un empujón a tu constancia. Hemos reunido estos consejos para ayudarte a fortalecerla, que se complementan a la perfección con la visualización guiada que cierra el artículo.

Por Aminie Filippi // Práctica de Elena Sepúlveda

«Si queremos abrazar nuestra mejor versión y tener la vida que realmente deseamos vivir, debemos aferrarnos a la disciplina y la persistencia, no para castigarnos, sino para mejorarnos a nosotros mismos». Con estas potentes palabras, Amagoia Eizaguirre, conferenciante y creadora de contenidos en @habituatea, nos introduce en El pequeño libro de la constancia (Alienta editorial, 2024), en cuyas páginas nos invita a no tirar la toalla y, de hacerlo, a ser capaces de recogerla cuantas veces sean necesarias para conseguir lo que nos propongamos.

Profesora de habilidades blandas, y actualmente alumna del grado de Psicología en la Universidad Internacional de La Rioja (UNIR), nos conduce por la senda de la constancia desde el punto de partida en el que estemos hasta la consecución de nuestros objetivos, trabajando y entendiendo la importancia de los pequeños pasos.

La constancia como forma de vida

Para definir lo que es la constancia, que nos llevará hacia nuestro éxito, antes habría que acordar qué es el éxito. Amagoia era directiva en una empresa, con buenas proyecciones laborales, buenas condiciones económicas y una vida estable. Esto es lo que muchos creen que es el objetivo vital. Sin embargo, no lo era para ella.

El éxito, realmente, es el que tenga significado para cada uno. «Para mí la constancia es una forma de vivir», afirma la experta. «Ser constante con lo que para ti es importante es diseñar la vida que quieres vivir y no dejarte llevar por distracciones que no te alejan de lo que realmente quieres ser. Podemos definirla como la capacidad de hacer lo que tenemos que hacer, cuando tenemos que hacerlo, para lograr el futuro que queremos». Con ese criterio en mente, es relevante fijarse el objetivo y saber por y para qué estamos haciendo las cosas.

«Sin un para qué, no vas a lograr ser disciplinado, pues la acción diaria no tendrá sentido y terminarás tirando la toalla». Tal y como se rescata del libro, el talento ayuda, pero no es suficiente, porque sin perseverancia, será difícil avanzar y llegar a lo que quieres.

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La transformación desde dentro

Seguramente, conoces personas que empiezan con mucho entusiasmo e ilusión un proyecto o un emprendimiento, pero que, al cabo de poco tiempo, esa motivación decae, sobre todo, cuando los resultados no son inmediatos, no son los esperados o se acompañan de un montón de dificultades. Incluso a ti te puede haber pasado alguna vez. Aquí está la gran prueba para la constancia. «Tenemos que empezar a cambiar de mentalidad, a entender que la continuidad y la disciplina son nuestras aliadas y no verlas como algo que solo poseen algunas personas. Todos podemos ser constantes, pero para ello, primero tenemos que entender que la transformación tiene que empezar desde dentro», dice la conferenciante.

¿Con constancia se nace o se hace?

La experta opina que «el mundo está lleno de gente con talento que apenas ha podido desarrollarlo, ya que la clave para conseguir lo que te propongas está en la constancia y la disciplina». Además, sostiene que la constancia se va construyendo y añade que «los genes no determinan ni la fuerza de voluntad ni la constancia; esta se va aprendiendo a lo largo de la vida». No obstante, nunca es tarde para aprender a ser perseverantes en aquello que queramos.

Los beneficios de ser constante

Según Eizaguirre, la constancia nos sirve «en absolutamente todas las facetas de la vida. Nadie ha conseguido nada de un día para otro». La experta resume que la clave del éxito (ese éxito propio y personal, que no tiene por qué ser ni económico, ni laboral, ni social) es «saber dar pequeños pasos diarios que te acerquen a tus objetivos y entender que la vida nunca es lineal; en ella siempre habrá curvas».

Cuando te planteas la vida que quieres vivir, necesitas tener la ilusión de que te moverás hacia delante. Con constancia, conseguirás ese movimiento que, a su vez, te generará más alegría de ir cumpliendo fases. Pero, también es importante saber gestionar los errores, los problemas y los obstáculos, y aprender de ellos. «Superar los momentos de turbulencias hará que cada vez seamos más fuertes y dispongamos de mayores herramientas para ir afrontando las aventuras de la vida», señala la autora.

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Los beneficios de la constancia son muchos y diversos, y se pueden aplicar a todos los ámbitos de tu vida. Piensa en tu sesión de Yoga, por ejemplo, y traslada la perseverancia que apliques en ella, al resto de campos que te interesan. Si bien con la primera práctica ya sientes bienestar, si eres constante en el tiempo, los beneficios que aporta el Yoga a tu salud física, pero también mental, se multiplican. Conocer tus propios límites, trabajar para superarlos, llenarte de energía, reducir estrés, mejorar tu autoestima porque puedes ir avanzando son algunos de ellos. Siempre a tu ritmo, sin prisas, porque solo tú conoces tus objetivos y solo tú descubrirás hasta donde la constancia te puede llevar.

Por el contrario, no perseverar hace que te pierdas todos esos beneficios y «tirar la toalla a la primera de cambio, te aleja de una vida satisfactoria o plena que te impedirá que vivas tal y como deseas vivir. Además, ser inconstante te va creando inseguridad y, sin querer, vas viviendo la vida de puntillas», advierte la autora.

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Constrúyela poco a poco

La experta nos recuerda que la constancia no significa seguir un plan minuciosamente, sino hacerlo paso a paso. «Se trata de hacer cada día algo que te acerque a lo que deseas, entendiendo que habrá unas jornadas más productivas que otras. Y si fallas, puedes volver a intentarlo. Aléjate de la perfección y acércate a la excelencia». Así que, si eres perfeccionista, conviene trabajar bien este punto. También nos ofrece algunas pautas que nos pueden ayudar a fortalecer nuestra constancia.

*Ten claro el ‘para qué’

Esto es, el objetivo o lo que quieres lograr. «Primero hay que trabajar la mente y el autoconocimiento, lo que se crea dentro, se refleja fuera». Este punto es importante porque, según la creadora de @habituatea «determinar el ‘para qué’ de los objetivos nos ayuda a alinearlos con nuestras metas y valores personales. Cuando esto sucede, nos resulta más llevadero mantenernos motivados y comprometidos con ellos a largo plazo».

*Diseña un plan realista

«El problema es que muchas veces no sabemos ni lo que queremos y, cuando empezamos a diseñar el objetivo con exactitud, nos damos cuenta de que realmente necesitamos parar y analizar qué es lo que deseamos conseguir o cómo queremos vivir». Por eso, la autora nos recuerda que, cuando tenemos una razón clara y significativa detrás de nuestro objetivo, «resulta más fácil mantenernos enfocados en este y perseverar en momentos de dificultad».

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*Avanza un paso después de otro

«Ir de 0 a 100 te garantiza el fracaso porque es poco sostenible a largo plazo». Empezar poco a poco, estableciendo mínimos y máximos es clave para que cada día demos un paso que nos acerque a nuestro objetivo.

*Trabaja tus pensamientos limitantes

Muchas veces somos nuestros propios autosaboteadores. Si pensamos que algo no nos saldrá bien, terminamos no lográndolo. «Es imposible vencer nuestras creencias limitantes si no hay un trabajo previo». La experta nos sugiere decirnos frases internas como: soy capaz de lograr todo lo que me proponga; tengo habilidades y talentos únicos; cada día aprendo algo nuevo que me ayuda a crecer; si me equivoco, aprendo de mis errores, etc.

*Gestiona tu energía en vez de tu tiempo

Vivimos en una sociedad donde la gente está agotada. «Al igual que cargamos el móvil, nosotros también tenemos que cargarnos de energía», recomienda la conferenciante. «Si estás agotada, en una época donde no sabes cuáles son tus prioridades y hay turbulencias, lo primero es cargarte de energía y tener una buena base de hábitos esenciales que te puedan permitir prepararte para conseguir tu objetivo».

*Deja de lado las redes

Si algo nos distrae constantemente, es normal que a la constancia le cueste más consolidarse. Las redes sociales hoy en día son una fuente importante de distracción que deriva en una gran falta de concentración. Desactiva las notificaciones, los Whatsapp, no revises el móvil a cada rato y hasta lo puedes dejar lejos durante unas horas. «Sin capacidad para concentrarte, se evapora cualquier estímulo y es imposible ser constante con ninguna tarea».

*Diseña recompensas

El ser humano busca la gratificación inmediata. Contemplar recompensas a corto, medio y largo plazo es una buena estrategia porque es una forma de mantener la motivación constante. Pueden ser tan simples como tomarte un descanso, comer un caramelo o escuchar una canción, o ser más complejas como irte de viaje, hacer un curso…

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*Sigue la regla de los 5 segundos

Cuando llegue el momento de ejecutar tu plan de acción, cuenta de forma regresiva: 5,4,3,2,1… «No lo pienses, no le des tiempo y margen a los pensamientos para que empiecen a sabotearte con mensajes que te inciten a no hacer lo que sabes que es bueno para ti. No dejes que las emociones te gobiernen y pasa a la acción. Esta técnica te ayudará a evitar la procrastinación y a superar el miedo a tomar una mala decisión».

*No persigas la perfección

Constituye la eterna insatisfacción. «Debemos aspirar a la excelencia, lanzarnos e ir mejorando a base de la repetición. Eso nos asegurará por lo menos dar el primer paso, que es lo que más cuesta». Sin embargo, tener la expectativa de ser perfectos es irreal, porque no hay ser humano que lo sea.

*Practica Yoga

Junto a técnicas de relajación, mindfulness o meditación, ya que nos recargan de energía y nos enseñan a tener claridad con nuestros objetivos y nuestros ‘para qué’.

La práctica: viaje al centro de la Tierra

Esta visualización guiada te llevará a conectar de forma profunda con el centro de tu intencionalidad: el dantien inferior. Está inspirada en una práctica del maestro budista Reggie Ray. Según el taoísmo, esta zona del abdomen es el centro energético donde confluyen la energía del cielo y de la tierra en los seres humanos. De aquí brota todo movimiento y se considera la cuna de la intencionalidad. Llevar a él nuestra conciencia nos ayuda a fortalecerlo y fortalecernos para evitar que los obstáculos nos hagan abandonar los propósitos.

1Túmbate sobre la espalda y coloca las manos sobre el abdomen bajo.

2 Toma varias respiraciones profundas para ir entrando paulatinamente en un estado relajado. Lleva la atención al dantien inferior y evoca una intención mientras sientes las manos ascender y descender sobre el abdomen al ritmo de tu respiración.

3 Ahora imagínate que te encuentras dentro de una cueva. Siente la seguridad que te ofrecen sus paredes y el apoyo incondicional del suelo que te sostiene. Nota el tranquilo ir y venir de tu respiración mientras agradeces la

energía protectora del espacio.

4 A continuación, concéntrate en tus exhalaciones para iniciar tu camino de descenso hacia el centro de la tierra. Con una primera exhalación, lleva tu respiración hasta tus talones. Con la siguiente, llévala 1,5 m por debajo de ti hacia el interior de la tierra. A continuación, imagina que bajas a 15 metros. Con cada exhalación, vas a viajar un poco más profundo: a 30 m, a 300 m, a 1.500 m. Como una piedra que se hunde en las profundidades del océano, baja a 8 km de profundidad, a 16 km, a 16.000 km. Imagina que no hay fondo y sigue descendiendo lenta y confiadamente hasta la infinidad.

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5 Siéntete reconfortada por la calidez de la tierra que te acoge y te mece como una madre, que te sostiene en su inmenso útero. Observa cómo se suaviza tu corazón y tus sentimientos se tornan más tiernos a medida que tu cuerpo se vuelve más relajado y maleable. Ábrete a las profundidades primigenias de la tierra, sintiéndote sostenida y cuidada. Permanece aquí al menos 5 minutos.

6 Ahora céntrate en tus inhalaciones. Con cada una de ella, imagina que traes hacia tu interior la protección y el apoyo de la madre tierra y que estas llegan a cada célula de tu cuerpo. Siente el amor sanador de la tierra permear la totalidad de tu ser. Percibe cómo eres parte de ella y siéntete completamente a salvo, sabiendo que perteneces. La energía de la tierra te abraza en tu totalidad y forma parte de ti. Deja que tu espíritu descanse aquí, en su lugar natural, impregnado por el amor de la tierra. Vuelve a recordar la intención que evocaste al principio de la práctica. Permanece aquí al menos 5 minutos.

7 Para salir, toma conciencia de tu cuerpo descansando sobre el suelo y, sin abrir los ojos, ve visualizando el espacio donde estás. Cuando estés lista, comienza a moverte lentamente para recostarte sobre un lado en postura del embrión unos momentos. Luego te incorporas a la postura de meditación y permanece unas respiraciones en quietud sintiendo tu intención fortalecida antes de continuar con tu día.

Si quieres sber más acerca de la constancia y de cómo consolidar el camino hacia tus objetivos, no te pierdas el número 136 de la revista YOGA SPIRIT. Para conseguirlo, llámanos al 916326251 o escríbenos a suscripciones@revistayogaspirit.es

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