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Teoría y práctica de la meditación

by Aminie Filippi
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«En la meditación hay que tratar de no poner el carro delante de los bueyes». Así de contundente nos lo explica Enrique Moya, autor del reciente libro La llave de la atención (Editorial Sirio, 2023), en este artículo sobre la dificultad que tenemos para entender lo que significa atención y observación, y nos presenta las respuestas que podemos encontrar en su nueva obra.

Cuando mis alumnos me preguntan sobre cuál creo que es la mayor dificultad con la que se encuentran las personas para comprender y experimentar el estado de meditación, les suelo contestar que es la no comprensión de lo que significa atención u observación. Esto es de suma importancia, ya que cuando la atención está estable y sosegada, es cuando se produce la experiencia meditativa.

Por Enrique Moya // Fotos de Jaime Martín y Shutterstock

Atención es acoger y alumbrar el objeto de atención, así sin más añadidos, y lleva implícito no censurar, no interferir ni intervenir en el objeto observado. Este, sin ninguna duda, es el gran obstáculo con el que se encuentran las personas a la hora de su práctica meditativa.

Este obstáculo es mucho mayor al no ser bien reconocible. Sí lo son las normales molestias físicas que surgen en el cuerpo cuando se le pide que estando bien alineado, pero cómodo, permanezca quieto durante el tiempo de la práctica.
También son reconocibles las normales sensaciones de somnolencia, aburrimiento, agitación, etc., tan habituales durante las primeras prácticas.

Consciencia testigo

Debemos entender que cuando uno observa, ya sea un contenido externo (que llega a través de los sentidos) como uno interno (que llega a través de los lenguajes de tu cuerpo-mente), según sea nuestra practica, debería de tener la misma «neutralidad» que cuando se está observando un paisaje de la naturaleza o una película, es decir, sin interferir ni intervenir. Otra cosa es que la observación produzca reacciones en nuestro cuerpo-mente (que lo hará) y a las que daremos un natural espacio, ya periférico, pero permaneciendo la centralidad de nuestra atención sobre el objeto atendido, sintiendo esa relación entre el conocedor (tú) y lo conocido (objetos de atención).

Si eres capaz de mantener esa no intervención o interferencia hacia lo mirado (consciencia testigo), empezarás a experimentar la espaciosidad que sostiene todo objeto a conocer, y percibirás el paso de lo temporal e impermanente, sobre lo que está más allá del tiempo y las formas.

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Mirar hasta ser

Curiosamente a este gran obstáculo de no comprender bien la «neutralidad observadora» se une últimamente el exceso de datos sobre los frutos de la meditación, algo muy comprensible por el enorme acercamiento del mundo científico a través del mindfulness, y su normal interés en los resultados.

Pero, en la meditación hay que tratar de no poner el carro delante de los bueyes. Nunca los resultados pueden ser la expectativa que guíe la meditación. Aquí sí, el orden de los factores altera el producto. Ya que cuando se va detrás de algo, utilizando otro refrán quizás «el árbol no te deje ver el bosque». Claro que la meditación produce muchos frutos, más que demostrados en tantas investigaciones, pero estos son un producto de algo, de un saber estar, de un saber mirar, de mirar hasta ver, hasta Ser.

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Preparación para cualquier práctica de meditación

PREPARACIÓN

Puedes realizar tu meditación sentada en una silla, en tu cojín de meditación o sobre un banquito, como te sientas más cómoda o estés acostumbrada. Lo importante es que percibas que el peso del cuerpo recae en tu pelvis. Para ello, la posición centrada de tu cabeza será muy importante para permitir un buen alineamiento sacro-cráneo.

El pecho que no esté hundido, la zona epigástrica (boca del estomago) relajada, suavemente abierta. Las manos apoyadas sobre las rodillas o una sobre otra, para que las escápulas descansen sobre su base y se relajen brazos, hombros, cuello, nuca. Relaja ingles y glúteos, para sentir mejor piernas y pies. Observa que mandíbula y dientes estén relajados, así como la franja de ojos, entrecejo y frente. Es mejor mantener los ojos cerrados. También se puede practicar con ojos entornados, mirando al suelo un metro o dos por delante de ti.

Recuerda hacer la respiración nasal (tanto inspiración como espiración) de manera amable, natural, no forzada.

Siente que estás abierta a explorar justo este momento. Te ayudará el sentir como tu audición se afina dulcemente. También haz un suave gesto interno como si quisieses rozarte con el espacio que te rodea. Ya estás preparada para tu práctica.

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PAUTA DE SALIDA

Cuando des por terminada tu práctica (de 15 a 45 minutos), haz que tu atención de nuevo se interese y enfoque en tu postura corporal; siente tu relación pelvis-cabeza. Luego haz tres o cuatro respiraciones un poco más amplias, como cuando uno huele algo que le agrada. Después, ve abriendo los ojos y moviéndote poco a poco, tomándote unos momentos para el asentamiento de tu práctica meditativa.

Si quieres conocer todo lo que nos cuenta Enrique Moya acerca de la meditación, no te pierdas el número 131 de tu revista Yoga Spirit. Para conseguirlo, llámanos al 916326251 o escríbenos a suscripciones@revistayogaspirit.es Además, si quieres practicar con Enrique Moya, puedes hacerlo próximamente en: Ibiza (12 y 13 de mayo de 2023); Mallorca (3 y 4 de junio de 2023); Málaga (16, 17 y 18 de junio 2023); Granada (28, 29, 30 y 31 de julio de 2023) y Pontevedra (30 de septiembre y
1 octubre de 2023). Para ampliar información, visita la web www.yogayantra.es.


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