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Mireia Coma-Cros: un camino de compromiso

by Redacción
Coma-Cros

El Yoga no siempre empieza en una esterilla. A veces nace de una necesidad urgente o un deseo profundo de aliviar el sufrimiento. Este es el caso de Mireia Coma-Cros, quien lleva más de dos décadas poniéndolo al servicio de personas en situaciones límite.

POR Elena Sepúlveda // FOTOS: Iván Bervel y Paul Levit

Filósofa de formación, educadora social y especializada en neurociencia de la salud mental, Mireia Coma-Cros ha impulsado el primer programa gratuito de Yoga en la sanidad pública española. En esta conversación, nos habla del poder transformador del Yoga cuando se adapta con sensibilidad, del camino que ha recorrido para integrar esta práctica en hospitales, y de cómo la ciencia respalda lo que ella ha visto cientos de veces: que el Yoga puede ser una herramienta real de cuidado, conexión y sanación.

Coma-Cros

Los comienzos

YOGA SPIRIT. ¿Cómo comenzó tu camino en el Yoga, Mireia?

MIREIA COMA-CROS. Empecé a hacer Yoga muy pequeña porque mi padre, mi abuela y una tía abuela lo practicaban. Hace 20 años, trabajando como educadora social con personas en riesgo de exclusión (personas en prisión, víctimas de violencia de género, gente en extrema pobreza), empecé a preguntarme si el Yoga podría ayudar cuando había tanto trauma y dolor. Decidí probarlo y fue un shock, para ellas y para mí. Vi cómo el trauma puede desconectar cuerpo, respiración y cerebro. Terminamos con una meditación, y al acabar estaban inmóviles, en calma, sorprendidas por lo que sentían. Eran unas 15 mujeres en un programa de extrema pobreza y violencia de género, algunas en tercer grado penitenciario, en la fundación IRES. Al ver el impacto positivo, me comprometí a acercar el Yoga a personas en situación vulnerable.

YS. ¿Y qué te llevó a especializarte en Yoga para personas con cáncer y enfermedades crónicas?

MCC. Hace unos 10 años, una amiga muy joven, con hijos pequeños, tuvo un cáncer muy severo. Me decía que lo más duro eran los pensamientos, más que los tratamientos. Pensé: pero si esto es lo que hace el Yoga, ayudar a calmar la mente. Vi que los mejores hospitales del mundo lo incluían. Me formé con el Memorial Sloan Kettering Cancer Center de Nueva York, el segundo centro oncológico más importante del mundo, y con Yoga Therapy for Cancer and Chronic Illness de San Francisco. Sentí que debía saber bien cómo hacerlo, no solo a nivel físico, sino también conceptual y teórico. Llevo 10 años ofreciendo Yoga a personas con cáncer y enfermedades crónicas, y 20 con todo el tema del trauma.

YS. En 2023 implementaste el primer programa de Yoga gratuito en la sanidad pública. ¿Cómo surgió y qué retos encontraste?

MCC. Yo estaba decidida, pero sabía que la única forma era que el sistema sanitario lo recomendase y se ofreciese de forma gratuita. En 2021 presenté un proyecto a la Fundación Nou Cims. Ellos estaban creando los espacios DOMUM en hospitales para el bienestar emocional del paciente oncológico y entramos en conversaciones con el Hospital del Mar en Barcelona. Paralelamente, estaba escribiendo mi libro. Al doctor Albanell, jefe de oncología del Hospital del Mar y catedrático de Medicina en la Universidad Pompeu Fabra, le resonó la idea y escribió el prólogo. Presentamos el libro en su hospital y empezamos las clases en febrero de 2023. ¡Fíjate lo lento que fue todo!

Ese apoyo, junto con la financiación de La Caixa y la Fundació Amics del Hospital del Mar, permitió que se convirtiera en un programa anual. La prensa también se hizo eco. Luego se sumaron otros hospitales e instituciones, y ahora ya son unos 12 en España. En Sant Joan de Déu, por ejemplo, empezamos muy rápido gracias al apoyo de la fundación AFANOC, y en 2 meses ya dábamos clases en la planta oncológica pediátrica.

La práctica de Yoga es una herramienta que mejora el bienestar del paciente y reduce costes 

Mireia coma-cros

Más allá de la práctica

YS. ¿Qué beneficios aporta el Yoga a personas con cáncer o enfermedades crónicas?

MCC. Las Guías de Práctica Clínica Oncológica recomiendan el Yoga para personas con cáncer para reducir el dolor, la depresión, la ansiedad, el insomnio o mejorar disfunciones sexuales y cognitivas, entre otros. Es una forma de ejercicio que se adapta. En el Memorial Sloan Kettering, en el Sant Joan de Déu y en otros hospitales referentes se hace Yoga incluso con pacientes hospitalizados, en cama. Hay estudios que muestran efectos superiores al ejercicio, porque incluye respiración, relajación y meditación. Eso fortalece el sentido de conexión y comunidad.

YS. ¿Cómo ha sido recibido el programa por el personal sanitario y qué te gustaría que entendieran sobre el potencial terapéutico del Yoga? 

MCC. La acogida ha sido excelente, porque el personal sanitario puede referir a personas con ansiedad, depresión o desmotivación a una práctica agradable y segura. Los pacientes mejoran su movilidad, bienestar, energía y estado emocional. Además, ofrecerlo en 

hospitales garantiza un entorno adaptado, con profesionales que conocen su situación. Harvard ha definido el Yoga como un sistema de autorregulación física, emocional, cognitiva y conductual. Es una herramienta que mejora el bienestar del paciente y reduce costes. El 70% del gasto sanitario se destina a enfermedades crónicas, muchas ligadas al estilo de vida. Si el Yoga lo mejora, bajan los costes. Por eso se incorpora en los mejores sistemas de salud del mundo.

Yoga para alejarnos del dolor

YS. En tu libro Yoga para alejarnos del dolor hablas del Yoga como herramienta frente al sufrimiento. ¿Qué te llevó a escribirlo y cuál es su mensaje principal?

MCC. Cuando me lo propusieron, fue una oportunidad para explicar lo que venía haciendo y la evidencia que lo respalda, así como el trabajo de muchos sanitarios en todo el mundo. Está dirigido a todo el mundo, para que entiendan que el Yoga puede ayudarles y no es algo complicado. Es un Yoga sencillo, efectivo, basado en evidencia y adaptable a cualquier situación de salud. También incluye una parte práctica y está pensado para abrir el Yoga a la sanidad, especialmente a la pública.

YS. Empezaste enseñando Yoga a personas vulnerables. ¿Cómo transformó eso tu visión de la práctica?

MCC. No sé cómo sería de otra manera. Llevo muchos años acercando el Yoga a personas con vidas muy complejas, y eso da profundidad a la práctica. Te conecta con lo que compartimos todos: el sufrimiento y el amor. Se genera una experiencia de compasión, empatía y unión tan profunda, que siento que es algo más grande que yo. Solo me siento un canal. Ellas tienen sus heridas, yo las mías. El sufrimiento y el amor nos hermanan.

También veo el gran poder del Yoga para activar el sistema parasimpático. Vivimos en una sociedad que no sabe relajarse. El Yoga es el antídoto. A veces damos clase en espacios improvisados que se transforman en templos. Porque cuando cambias tu estado interior, todo cambia. Es muy poderoso. Un regalo.

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Vivimos en una sociedad que no sabe relajarse. Yoga es el antídoto

Mireia coma-cros

Todo lo que pasa deja huella en el cerebro

YS. ¿Qué proyectos tienes para integrar el Yoga en la sanidad?

MCC. ¡Veo que hay tanto por hacer! Estoy haciendo un máster en Psicología y Neurociencia de la salud mental en King’s College London. Me está abriendo muchas posibilidades. Estoy explorando nuevas formas de explicar cómo funciona el Yoga desde la neurociencia. Todo lo que nos pasa deja huella en el cerebro. Estados de calma, observación y no reactividad ayudan a las personas con trastornos de salud mental a relacionarse mejor con sus experiencias.

La OMS dice que la depresión y la ansiedad son las primeras causas de incapacidad a nivel mundial. El estrés desregula el sistema del cortisol, genera inflamación y crea terreno para la enfermedad. El Yoga regula ese sistema y se usa como práctica preventiva, también para evitar comorbilidades, como problemas cardíacos derivados de una depresión.

YS. ¿Qué aconsejarías a quien vive con dolor o un diagnóstico difícil y quiere iniciarse en el Yoga?

MCC. Que busque profesionales especializados en Yoga para procesos oncológicos o profesores con mucha experiencia, para que le adapten bien la práctica, ya sea en cama, en silla o como sea necesario. En Yoga, menos es más: algo tan simple como abrir y cerrar las palmas con una respiración lenta y atención ya es Yoga. Lo fundamental es la regularidad.

No se trata de hacer Yoga un día y ya está. Está demostrado que la práctica regular flexibiliza el sistema nervioso autónomo, facilita la relajación y hace más efectivo el proceso. Es lo que pasa a las personas que han practicado desde hace mucho tiempo: que si estamos estresadas y practicamos, tardamos menos en eliminar los efectos negativos de un estrés al hacer Yoga. Cuando no consigues relajarte (el equivalente a nunca lavarte los dientes), se acumulan emociones y pensamientos negativos que se quedan en tu cuerpo e instauran patrones negativos. El Yoga permite un reset físico y mental, instaurando patrones positivos de respiración, amabilidad, autocuidado y observación. 

YS. ¿Te gustaría compartir algo más con las lectoras?

MCC. Sí. En la asociación Yoga Sin Fronteras hemos creado el Campus Yoga y Salud, un espacio abierto a todo tipo de profesores donde ofrecemos talleres continuos sobre bienestar, salud y Yoga.

Además, vamos por la quinta edición de la formación en Yoga para personas con cáncer y enfermedades crónicas, pionera en lengua hispana. Bebe de todos mis aprendizajes con referentes internacionales y recoge información de primera mano sobre lo que se está haciendo en el mundo. Contamos con un equipo excelente: médicos, psicólogos, fisioterapeutas y especialistas como el Dr. Enrique Benito, referente en acompañamiento paliativo y espiritual. 

Si quieres leer al completo esta entrevista a Mireia Coma-Cros, no te pierdas el número 143 de la revista YOGA SPIRIT. Para conseguirlo, llámanos al 916326251 o escríbenos a suscripciones@revistayogaspirit.es

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