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Snatam Kaur: Cuando el corazón guía la música

by Redacción
Snatam

Voz luminosa del kirtan contemporáneo y referente del canto devocional en todo el mundo, Snatam Kaur lleva más de dos décadas compartiendo la fuerza sanadora de los mantras desde una práctica profundamente viva, íntima y cotidiana. Su música, enraizada en el Kundalini Yoga y en una búsqueda espiritual sincera, ha tocado el corazón de miles de personas. 

Por Elena Sepúlveda // Fotos de Benjamin Wedemeyer, Ester Troi

Este verano, Snatam regresa a España como invitada destacada de la Barcelona Yoga Conference 2025, donde compartirá su nuevo álbum Heartflow. En esta entrevista, nos habla del poder de cantar en comunidad y del despertar espiritual en tiempos difíciles, además de invitarnos amorosamente a volver, una y otra vez, al centro del ser.

Snatam

YOGA SPIRIT. Tu recorrido con la música sagrada y el Yoga abarca ya varias décadas. En esta etapa de tu vida, ¿qué inspira tu práctica y enseñanza?

SNATAM KAUR. Lo que más me inspira es estar con las personas, compartir el canto en comunidad, sentarme a su lado y conectar a través de los conciertos. Eso me devuelve a mí misma, me conecta con el bienestar, el amor propio y la alegría. Ya sea en una gran sala, en una sala de Yoga o en el centro comunitario del barrio. Incluso cuando canto en casa, con mi familia, en el salón. Ese contacto directo, humano, vivo, es lo que realmente me inspira. Siento que podemos sanarnos e inspirarnos mutuamente, y que el poder de la comunidad es algo esencial. Por eso creamos, junto a mi marido, nuestra escuela online Kirtan and Kundalini, para enseñar a guiar kirtan, compartir música sagrada y cantar en casa o en comunidad. Porque no conozco nada más poderoso, más sanador, que reunirnos y cantar juntos.

YS. Como voz femenina del canto sagrado, ¿qué significa para ti la espiritualidad femenina?

SK. Para mí, la energía femenina es la energía yin, de aceptación profunda, parte del equilibrio con el yang, que representa el Sol. El yin es la relajación que nos brinda la Luna. Cuando pienso en espiritualidad femenina, pienso en esa aceptación total: de todo, de todos, como lo hace la madre divina al sostener un alma, como la madre Tierra al cuidarnos. Es un amor que permanece, incondicional.

En mi camino espiritual, esa aceptación me ayuda a recordar no rechazar lo que ocurre en mi vida. Creo que mucho del dolor viene de ver las cosas en blanco o negro. Si alguien se equivoca, se le excluye. Si piensa distinto, se le deja de escuchar. Y eso pasa en muchos ámbitos: religión, política, ideología. Pero como seres humanos, venimos de historias diferentes y cometemos errores. Por eso siento que la mirada femenina divina es tan necesaria: para perdonar, para seguir conectados incluso en la diferencia. Para mí, ese es el modelo más elevado de espiritualidad femenina.

YS. ¿Cómo se relacionan el Yoga físico y energético con tu música?

SK. Cantar mantras es una práctica realmente hermosa. Es una forma de traer las energías del Cielo a la Tierra, de elevarse por encima de los dramas y traumas del día a día, de liberar emociones y volver al espacio de la sanación.

Pero siento que es mucho más poderosa si antes hago respiración y Yoga. Es como preparar un instrumento: afinar las cuerdas de un violín, o como en un templo, barrer el suelo, abrir las ventanas y dejar entrar la luz. Entonces, ese espacio se vuelve más sagrado. Lo mismo ocurre con los mantras: resuenan más profundamente y su efecto sanador se siente más cuando he hecho Yoga y meditación antes. 

Lo practico cada día, e incluso en los conciertos a veces integro movimiento y meditación. Me gusta invitar a la gente a levantarse, a bailar, para que la energía del mantra se integre en el cuerpo. Porque aunque estemos en una forma física, humana, podemos experimentar lo celestial. Podemos sentir la energía sutil de los ángeles a través del canto. 

Incluso personas en el hospital, sin poder moverse, han vivido experiencias de sanación simplemente porque su mente estaba sintonizada con el canto. El Yoga afina el cuerpo para que la mente se inspire y se abra. Y cuando hay un poco de fe, de apertura, puedes conectar con el mantra de una forma muy profunda. 

Snatam

YS. Has dedicado muchas de tus giras y actuaciones a la paz y la sanación. ¿Qué papel tienen los mantras en la sanación y el cambio social? 

SK. Creo profundamente que la música sagrada y los mantras son herramientas muy poderosas para atravesar las dificultades. Ayudan a devolver la mente a un estado de equilibrio. Y cuando la mente está en equilibrio, podemos actuar de forma más responsable, tanto en lo social como en nuestra relación con la Tierra. Una mente y un corazón en equilibrio no pueden sostener acciones que se alejan de esa armonía. 

Por eso comparto los mantras y la meditación: para despertar la conciencia, para ayudarnos a volver al centro. Pero ese despertar no ocurre en aislamiento. Está conectado con nuestros vecinos, con nuestras decisiones, con nuestro voto y con la forma en que vivimos en esta Tierra. Si queremos experimentar un amor y una paz profundos, también necesitamos sostenerlos con nuestras acciones. 

En el camino espiritual, hay un concepto esencial de la India antigua: seva, el servicio desinteresado o servir sin esperar nada a cambio. Puede ser ayudando en un comedor, cuidando la Tierra o educando. Hay muchas formas de servir, y para mí, esa entrega es fundamental en el camino espiritual. 

YS. ¿Cómo transformaste el dolor relacionado con tu antiguo maestro espiritual en música en tu álbum Heartflow

SK. La experiencia de crear esta música trascendió el dolor que estaba viviendo. Durante la composición, surgían melodías que me inspiraban y me ayudaban a volver a mi centro, a la paz, a la alegría… incluso en medio del dolor. Estos cantos fueron mi guía, lo que me ayudó a salir de la oscuridad de aquella etapa, al tomar conciencia de lo que estaba ocurriendo con mi maestro espiritual. Me dieron fe y confianza en una fuerza mayor. 

Durante mucho tiempo, él tuvo un papel tan grande en mi vida que dejé de valorarme. No me veía. Siempre buscaba sus palabras, me preguntaba qué haría él, y trataba de seguir ese camino. Pero tras conocer ciertas acciones que salieron a la luz, ya no podía relacionarme con él como maestro. Aun así, seguía queriendo caminar mi senda espiritual, seguir practicando, seguir conectada con todo aquello que amaba. 

Solo que ya no podía hacerlo a su manera. Tenía que encontrar la mía. Y lo único que podía hacer era sintonizar con el flujo de mi propio corazón, que me dio el valor para crear este álbum. Esa energía interior inspiró las letras y la música. Me sentí muy bendecida de trabajar con mi banda, que me ofreció no solo apoyo musical, sino un espacio seguro. En esos diez días en el estudio me sentí sostenida, como en un útero donde pude expresarme desde lo más íntimo de mi corazón. 

YS. ¿Qué te entusiasma del futuro del canto devocional? 

SK. Me emociona ver a músicos como Jahnavi Harrison, que han crecido con una práctica espiritual arraigada e integrada en su vida diaria. En mi caso, siento que si he logrado llevar los mantras a un público más amplio, ha sido por esa conexión real y cotidiana con ellos. Las composiciones nacen desde esa experiencia viva, desde lo que practico y siento cada día. La música es una expresión directa de cómo los mantras se manifiestan en mi vida. Y eso mismo estoy viendo en muchos artistas nuevos. Es realmente hermoso. 

YS. ¿Qué mensaje desearías dejar en un encuentro como la BYC? 

SK. Diría (y este es el mensaje que me apasiona transmitir con la gira Heartflow) que se trata de caminar hacia la luz, hacia la conciencia y la valentía. Elegir cada día, conectar con nuestra positividad y amor propio. A diario se nos presentan pequeñas elecciones que, con el tiempo, tejen el tapiz de nuestra vida. Ahora me siento muy inspirada a tomar esos pequeños pasos cotidianos que eligen la luz y el amor. Porque ese cambio profundo nace de lo pequeño, de cada paso que damos. 

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