El Lu Jong es una práctica tibetana que utiliza el movimiento para desarrollar el potencial humano. Alicia Beltrán, formadora de esta disciplina, explora su origen y comparte una secuencia para experimentarla en primera persona.
Por Alicia Beltrán // Fotos de Albert Moret // Ilustraciones de María José Brignardelli
Hace dos décadas, el venerable Tulku Lobsang Rinponche, maestro budista tibetano y médico en Medicina Tradicional Tibetana, abrió al mundo occidental la práctica ancestral del Lu Jong, un sistema de Yoga milenario que hasta entonces se transmitía de manera restringida en los Himalayas. Desde entonces, esta disciplina ha echado raíces en Europa y hoy sigue expandiéndose como herramienta para cultivar salud, claridad mental y equilibrio interior.
A diferencia del Yoga postural más popular en Occidente, el Lu Jong no se centra únicamente en el cuerpo físico: integra movimiento, respiración y conciencia en una secuencia precisa de ejercicios que trabajan la conexión entre cuerpo, energía y mente. Es un camino de transformación que permite redescubrir nuestra naturaleza genuina y desarrollar el potencial humano con sabiduría y compasión.

Puente entre tradición y vida cotidiana
El Lu Jong nace de la unión entre el Yoga tántrico de la India y las prácticas de la antigua tradición Bön de los Himalayas. Su raíz más profunda está en el Tummo, una técnica avanzada de control de energía y calor interno que practicaban los yoguis tibetanos en cuevas de montaña. Tulku Lobsang, con su amplio conocimiento en Medicina Tibetana, astrología y filosofía, adaptó estos movimientos para que fueran seguros y accesibles a todo tipo de cuerpos, incluso para personas con dificultades físicas. Así, el Lu Jong se ha convertido en un método práctico que puede incorporarse a la vida moderna sin perder la esencia espiritual de sus orígenes.
Elementos y conciencia del cuerpo
Uno de los principios fundamentales del Lu Jong es el trabajo con los cinco elementos: espacio, tierra, viento, fuego y agua. Estos no solo forman parte de la cosmología tibetana, sino que también se relacionan con nuestros procesos internos y con la salud integral. El Yoga tibetano enseña a armonizar los canales corporales (tsa), el viento o energía vital (lung) y las MOVIMIENTO
esencias sutiles (tigle). A través del movimiento consciente y la respiración, el practicante entra en un estado natural, libera tensiones y despierta la vitalidad.

La secuencia del Lu Jong
El método está cuidadosamente estructurado en 21 movimientos básicos, conocidos como Lu Jong 1. Los primeros cinco armonizan los elementos fundamentales, los siguientes cinco fortalecen y flexibilizan las partes del cuerpo con especial atención a la columna y articulaciones, otros cinco están dirigidos a revitalizar los órganos vitales y los seis restantes se centran en corregir desequilibrios específicos tanto físicos como emocionales.
Una vez dominada la primera serie, la práctica puede ampliarse con el Lu Jong 2, compuesto por 15 movimientos adicionales, y más adelante con disciplinas avanzadas como el Tsa Lung, en la que se integra el movimiento con la retención de la respiración para potenciar la energía vital. El camino culmina con el Tummo, considerado un método superior de transformación interna.
Un yoga para todos más allá de lo físico
La fortaleza del Lu Jong radica en su adaptabilidad. Puede practicarse a cualquier edad y nivel físico, con variaciones que permiten a personas con limitaciones o incluso en silla realizar los movimientos. No requiere de condiciones especiales ni equipamiento complejo; lo esencial es la atención plena y la respiración consciente.
En un mundo donde el Yoga postural se ha reducido en muchos casos a simple ejercicio físico, el Lu Jong recuerda que el propósito original del Yoga es transformar la mente y abrir el corazón. Su práctica nos enraíza en el presente, cultiva compasión hacia uno mismo y hacia los demás y se convierte en guía práctica para reducir el sufrimiento y generar relaciones más conscientes. En la filosofía tibetana se dice que tenemos tres venenos mentales que son la causa de todas las enfermedades, y son: el apego, la ira e ignorancia.



Práctica de los Cinco Elementos
El corazón de la práctica comienza con los movimientos de los cinco elementos.
1. Nangmo Chu Tung
Conocido como «el ganso tibetano bebiendo agua», que corresponde al espacio. Este movimiento equilibra la columna y abre los chakras del ombligo y del corazón; en el plano mental transforma la tacañería en generosidad. Se realiza alternando una inclinación hacia adelante, que presiona el ombligo, con una extensión hacia atrás que expande el pecho, siguiendo el ritmo de la respiración: exhalando al inclinarse, inhalando al regresar y reteniendo brevemente al abrir el corazón.

2. Drongmo Sur Dung
«El yak frotándose los hombros», relacionado con la tierra. Ayuda a fortalecer la zona lumbar y los riñones, transforma el orgullo en devoción y abre el chakra del ombligo. La práctica consiste en flexionar una pierna e inclinar el tronco hacia ella, alternando lados, mientras se inhala al inclinarse, se retiene en la máxima flexión y se exhala al regresar.

3. Kyangmo Nyel Tab
«El caballo salvaje acostándose», corresponde al viento. Su acción física flexibiliza la parte superior de la espalda y equilibra bilis y flema, mientras que en el ámbito mental transforma los celos en aprecio y amor, abriendo el chakra del corazón. Para practicarlo se adelanta una pierna y, con manos en la cintura, se realiza un giro con flexión hacia ella, repitiendo en ambos lados. La respiración acompaña el giro
con la inhalación, se retiene en la torsión y se exhala al volver al centro.

4. Trayi Lung Zin
«El halcón girando en el viento», está asociado al fuego. Su propósito es sanar enfermedades de calor antiguas y fortalecer la columna torácica y lumbar. En el plano mental, transforma la ira en paciencia y compasión, mientras activa el chakra del ombligo. Se ejecuta con pies juntos y manos en la cintura, inclinándose hacia adelante y luego extendiéndose suavemente hacia atrás. La respiración sigue el movimiento: exhalando al inclinarse, inhalando al regresar y reteniendo brevemente al abrirse hacia atrás.

5. Ling Shi Ta Dril
«Una montaña alzándose entre cuatro continentes», trabaja con el elemento agua. Armoniza los líquidos del cuerpo, trata enfermedades de frío y flema y abre el chakra del corazón. En el plano mental, transforma el apego en altruismo. Para realizarlo, de pie y con los pies juntos, se entrelazan las manos de manera específica y se elevan los brazos por encima de la cabeza para luego descenderlos, repitiendo el movimiento siete veces con cada cruce de brazos. La respiración acompaña la secuencia inhalando al elevar, reteniendo arriba y exhalando al descender.

>> Lung Ro Sel
Tras cada movimiento se practica Lung Ro Sel, la purificación con la respiración. Este ejercicio consiste en inhalar profundamente por la nariz mientras se elevan los brazos y exhalar por la boca pronunciando la sílaba «Ah» mientras descienden. Con esta sencilla acción se liberan bloqueos y patrones kármicos, generando ligereza, claridad y un estado renovado de presencia.

LU JONG CON ALICIA BELTRÁN. En España, una de las principales difusoras de esta disciplina es Alicia Beltrán (Lobsang Jershi). Es discípula directa de Tulku Lobsang y formadora desde hace más de una década.
Con claridad y cercanía, ha acompañado a cientos de alumnos en el camino hacia una vida más plena y compasiva. Transmite con fidelidad el linaje recibido. Su enseñanza, nutrida por más de 4.500 horas como docente y por la experiencia de haber recibido iniciaciones de maestros tibetanos de diversas tradiciones (incluido Su Santidad el Dalai Lama), hace que sus clases vayan más allá de un método. Por eso, se convierte en un espacio de descubrimiento de la verdadera naturaleza interior.
Actualmente es posible practicar de forma regular con ella y acceder a la formación oficial para convertirse en profesor. Esta enseñanza está avalada por la Organización Nangten Menlang Buddhist Center, que certifica y preserva el linaje a nivel internacional. Gracias a maestras como ella, hoy se puede estudiar tanto en Barcelona como en formato online, con una transmisión auténtica que llega a un número creciente de personas que buscan en esta disciplina no solo bienestar físico, sino un verdadero camino de transformación interior y herramientas para servir a los demás.
